Bien, para los que no la hayan visto, la película trata de una compañía de cine española con ideas pertenecientes a las del régimen franquista que es invitada por la Alemania nazi a rodar la doble versión (alemana y española) de un drama musical de ambiente andaluz que se titulará "La niña de tus ojos".
Felices por dejar atrás la guerra en España, la compañía inicia su rodaje en el Berlín hitleriano. Sin embargo, pronto descubren que han escapado de una guerra para caer en otra, pues la hospitalidad de uno de los más importantes ministros alemanes tiene más que ver con los encantos juveniles de la actriz principal que con su amor al cine; y que los únicos extras con aspecto andaluz que se pueden encontrar en Alemania son los gitanos y judíos de los campos de concentración.
A partir de ahí, la película desarrolla en clave de humor todos los problemas, tanto de idioma como sociales, con los que se irá encontrando nuestra compañía de cine.
Y ahora que os he puesto un poco en el tema, empezaré con la entrada de hoy.
La actriz protagonista española, Macarena (Penélope Cruz), además de tener un lío con el director español Blas Fontiveros (Antonio Resines), y de tener que jugar el papel de amante con el ministro alemán para que así la compañía pueda terminar su película; descubre que se siente atraída por uno de los prisioneros llevados del campo de concentración para hacer de extras, un judío ruso llamado Leo.
A partir de ahí, vemos a través de los jóvenes e inocentes ojos de Macarena cómo tratan allí a todos los prisioneros por el simple hecho de ser judíos, o gitanos, o homosexuales...
Me llaman la atención dos escenas de la película. En una de ellas, Macarena está hablando con el judío ruso, Leo, con ayuda de un traductor, y preguntándole de dónde es y por qué le tienen encerrado. A continuación, se produce el siguiente diálogo:
MACARENA: Pregúntale si en Rusia todos los judíos tienen los ojos tan bonitos.
TRADUCTOR: (Lo traduce en alemán).
LEO (En alemán): Aquí los judíos somos basura.
TRADUCTOR: Eeehh... Dice que aquí los judíos no son muy queridos.
MACARENA: Tú tranquilo. Aquí todos somos hermanos.
Y me hizo gracia otra escena, en la que el director español trata de explicar a la compañía de cine alemana que no sirven los extras alemanes que han traído. Dice: "Mira a estos tíos. Son alemanes. Son altos y rubios. ¿Cuántos rubios puedes ver tú en una calle de Sevilla? ¡Que no! ¡Que éstos no valen! ¡Los españoles somos feos, bajitos y renegríos!"
Y ya por último, una escena en la que el judío trata de escaparse escondiéndose en la casa donde está viviendo Macarena (casa que le ha proporcionado el ministro alemán). En esto que llega el ministro, y por primera vez en la película y para tratar de distraer a éste mientras Leo escapa, deja que el ministro mantenga "relaciones" con ella. Sin embargo, cuando el ministro está de espaldas, Leo aprovecha para dejarle inconsciente, y el ministro cae a un lado.
Y allí está ella: desnuda, tumbada en la cama. La ayuda a incorporarse, y cuando Macarena ya está sentada, Leo coje la camiseta interior de Macarena del suelo y se la coloca con suavidad. Entonces le dice a Macarena en un alemán incomprensible para ella: "Dios mío. Eres tan hermosa que sólo mirarte causa dolor". Y por supuesto, terminan como todos os estáis imaginando. A ver si os creíais que los judíos rusos no podían ser románticos. A mí me dicen eso y vamos... ¡Tocado y hundido!
Después de todo esto, yo salgo a la calle y oigo las palabras "puto moro", "rumano asqueroso", "maricón", "sudaca de mierda"... Y me paro a pensar.
Me paro a pensar que por España han pasado todo tipo de civilizaciones. Que si en España somos feos, bajitos y renegríos es precisamente porque todos los españoles llevamos en nuestra genética sangre europea, sangre africana, sangre americana... Eso es lo que nos convierte en el país tan rico, culturalmente hablando, que somos.
Y deberíamos estar orgullosos de ello.
Y cuando alguien dice alguna de esas palabras, está insultando a esa parte de sí mismo, y de todos nosotros, a la que se refiere.
Lo mejor es que, normalmente, aquel que dice "sudaca de mierda", por ejemplo, es una de esas personas que se muere por que España vuelva a ser una gran amiga de los EEUU. Y no es capaz de ver que en los EEUU también tienen "sudacas de mierda", solo que allí los españoles también entran dentro del saco, y en lugar de utilizar la palabra "sudacas", utilizan "hispanos". Sí, sí, que vaya ese tío a los EEUU, a ver cuánto tarda la gentuza como él en llamarle "hispano de mierda".
Y es que me paro a pensar, y sólo me viene a la mente una cosa...
¿De verdad somos tan diferentes?


Me quedo con una de las imágenes finales de la película. Resulta que al actor protagonista de la compañía española lo meten por error en un campo de concentración, y cuando consiguen sacarlo, sale con la cabeza rapada, con la cara ensangrentada, y lleno de heridas. Y cuando un compañero de la compañía le pregunta que qué le ha pasado, él responde: "¿Cómo que qué me ha pasado? Que me han torturado. ¡Me han torturado! ¡A mí! ¡Con lo fascista que yo era!"
Peli para ver, deleitarse, y reflexionar, como pocas. No os perdáis el momentazo de ver a Penélope Cruz cantando copla en alemán.
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