
Y entonces descubrió a los humanos.
Y encontró a una chica llorando.
Y se enamoró del agua de sus lágrimas.
De la vida de su aliento,
de la delicadeza de sus labios.
Se enamoró de la noche de su cabello,
y de la poesía de sus ojos.
Y se olvidó de quién era, de dónde venía,
de su condición de ángel,
de su naturaleza divina.
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