viernes, 18 de abril de 2008

EL RECUERDO QUE NUNCA SUCEDIÓ

o de cómo coleccionar un momento

-Deja de lamentarte-me dice.
-No me lamento. Estoy pensando.
-Cuando uno está solo sentado frente al mar, se lamenta.

Las olas vienen y van, rítmicamente.
Las gaviotas graznan desde el cielo.
El viento sopla en mis oídos, y levanta la arena.
El sol pica en mi espalda.
Mis ojos se cierran, no los necesito para sentir todo esto.
Me adentro en la escena, mimetizándome con ella. Ahora soy parte de la playa.
Ahora yo también soy olas, gaviotas, viento, arena, sol.
Y soy feliz.
No necesito nada más.

-Cuando uno se lamenta, no se siente reconfortado-le respondo.

Se aleja de mí en silencio.

Las olas vienen y van, rítmicamente.

2 comentarios:

Jesús V.S. dijo...

Vaya, muchas gracias por tu post. Me alegro muchísimo de que te haya gustado y de que te sigas pasando. No me he podido dar un paseo muy amplio por tu blog, pero lo haré seguro, de momento este último texto me ha gustado.

Un beso, me pasaré. :)

Carlos dijo...

Siempre es bueno conocer a otra escritora en potencia...