
Alguien me preguntó una vez si creía en Dios.
Yo respondí que no.
Luego me volvió a preguntar si es que creía en Buda.
Volví a responder que no.
Insistió, preguntando si acaso era judía, y creía en Yavé.
Una vez más, mi respuesta fue negativa.
-Ah! Ya sé, crees en Alá!
-No.
-¿Y en algún otro Dios?
-No.
-¿En qué crees tú, pues?
-En nada.
-¿En nada? Imposible. Todo el mundo cree en algo.
Aquello me dejó pensativa un tiempo. Yo sabía que había gente que, simplemente, creía en el amor en el mundo. Pero yo no. Yo iba más allá de eso. Aunque no sabía muy bien cómo explicarlo.
No obstante, durante un tiempo, y a pesar de que por fín tenía clara mi respuesta (aunque no hubiera sabido explicarla demasiado bien), nadie volvió a preguntar; y yo seguí mi vida sin volver a preocuparme del tema.
Hasta que esta mañana, al levantarme, ese alguien ha vuelto a incordiarme con la misma cuestión:
-¿En qué crees tú, pues?
-En la vida.
-¿En la vida? ¿Cómo que en la vida? ¿Qué es para ti la vida?
-Pues... Es que no sabría explicártelo.
-Pfff... -resopló con desprecio.
Pero de pronto se me ocurrió algo.
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Entonces me asomé a la ventana. Sentí la brisa de la mañana en mi cara. Escuche las golondrinas cantando enfrente de mi casa. Oí las pisadas de mi perro que corría arriba y abajo por el jardín. Vi el brillo de las verdes hojas de los árboles. Escuché la harmónica de un afilador que se vendía arriba de mi calle. Sentí cómo en mis manos se clavaban los raíles del marco de la ventana. Observé cómo un gato paseaba por encima de un coche, silencioso y ágil, como son los gatos. Sentí... Me sentí a mí misma.

Y pensé: "Cuando otras personas necesitan tener esperanzas, rezan. Yo me limito a asumir la esperanza dentro de mí. Cuando hay gente que sufre crisis de fé, a mí lo único que me sucede es que me invade la tristeza. En el fondo me parezco un poco a esa gente que sólo cree en el amor; sólo que yo lo hago más amplio, porque siento el amor como una parte más de la vida"
Pero a ese alguien que dudaba, ya no hizo falta explicarle nada, ni contarle lo que se me pasaba por la cabeza; porque acababa de sentir y de pensar exactamente lo mismo que yo.
Y ahora, deja de hacerte preguntas existenciales y métete en la ducha (me dije a mí misma).




2 comentarios:
Me encanta cuando escribes cosas así,porque a mí tambiíen me hacen reflexionar,y ¿sabes? gracias a ti, en todo lo que me has enseñado y hemos aprendido juntos en todo este tiempo, yo también creo en la vida, en lo maravillosa que puede ser, y como ya te dije alguna vez, gracias a ti he descubierto una nueva forma de ver el mundo.
Sigue así, mi amor.
Te quiero.
Otra cosa cielo,no sé de dónde sacarás las fotos que pones pero, ¡me encantan!
Jope si es que me paso aquí todo el día leyéndote jeje.
Te quiero,mi escritora favorita.
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