-"Érase una vez una niña llamada Ana. Desde que nació, su madre le contó cuentos. Algunos se los leía, y otros se los contaba con sus propias palabras. De éstos últimos, los que le contaba de memoria, los había que se sabía desde pequeña, cuando a su vez su madre se los contó a ella; y los había inventados por la propia madre de Ana. No obstante, en ocasiones, a la madre de Ana se le agotaba la imaginación, y la pequeña le exigía una historia que no le hubiera leído aún. Entonces su madre, que sabía que sería imposible se fuera a la cama sin leerle antes un rato, escogía un libro de la estantería y le iba leyendo un capítulo cada noche, hasta que se terminaba, y escogía otro.
Así, con muy poquitos años, Ana ya había escuchado dos veces La historia interminable de labios de su madre, que ya estaba harta de leérsela. Por eso, Ana estaba deseosa de aprender a leer para poder volver a vivir las aventuras de Bastian y Fuyu sin tener que depender de su madre.
Aprendió a leer, y algo después a escribir. Un día, se sintió capaz de coger ese libro que tanto le gustaba, colocarlo sobre su mesita de noche, y leerlo poco a poco. Cuando iba por la mitad, más o menos, empezó a forjarse en su mente una idea: <<¿Y si yo también pudiese escribir historias como ésta, para que otros niños como yo las leyesen?>> Pero al momento, razonó: <
No obstante, la idea quedó clavada en la mente de la niña, más como un sueño imposible que como una realidad. Era como volar: una cosa es querer hacerlo, y otra hacerlo de verdad. Sabía que no era algo factible, y en caso de serlo, a nadie le interesaría.
Hasta que a los ocho o nueve años (y siempre con ayuda de su madre), escribió su primer cuento como un trabajo que le había pedido su profesor de violín.
Y entonces, dejó de SABER que era imposible.
Porque acababa de hacerlo.
Y había alguien a quien le había interesado."
-Me está gustando la historia.
-Venga, pues ahora, a la cama.
-¿Pero qué le pasa a Ana después? ¿Al final se hace escritora?
-Si te duermes ya, mañana te leo otro capítulo.
-Pero dímelo, ¡si tú te lo sabes! Dime cómo acaba.
-Te prometo que no lo sé, cariño. Este libro todavía no he terminado de leerlo...
2 comentarios:
¡Qué bonito cariño!Me encanta que escribas así porque me pongo de buen humor y hasta se me pasa el dolor que tengo(me he torcido el tobillo cuando venía para casa y se me ha hinchado bastante).
Yo sé cómo acaba el cuento,y tu si quieres y te lo propones,también.
Ahora me tengo que ir a ver sie hago algo para que no me duela,pero luego hablamos.
Te Quiero
pues no está mal para 18 añitos tan saludables, sí señó
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