-¡No me tienes ningún respeto!
-Mira papá, el día que me aceptes tal como soy, que aceptes mis decisiones... El día que al fin me digas que estás orgulloso de mí, sin peros ni condiciones... Ese día volveré a respetarte.
Me desperté con los ojos anegados en lágrimas, así que aproveché para desahogarme. Tal vez algún día...
Después me volví a dormir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario